

En la zona de Ventillata en la Panamericana Sur, a unos 15 minutos en auto desde el distrito de Cocachacra es donde se hallan asentados los pobladores que acatan la medida de lucha decretada por las organizaciones sociales de la provincia de Islay.


La repartición de los alimentos es uno de los momentos que mayor entusiasmo genera. "Acá no falta la comida, para todos alcanza", comentan orgullosos los pobladores del valle.

Los frentes de defensa de cada uno de los distritos del valle son los encargados de organizar las colectas de víveres entre toda la población para preparar los alimentos que se distribuyen en camiones a los pobladores que llegan hasta Ventillata y pernoctan allí para garantizar la contundencia de la protesta.

Los pobladores comparten cotidianamente sus alimentos con los efectivos de la policía nacional destacados a la zona, con quienes mantienen un trato bastante cordial. "Nosotros estamos con ustedes", les dice un policía a los maniestantes. "Acá todo está tranquilo", nos explica un poblador de Cocachacra. "Los que quieren que hayan muertos son los de arriba", agrega.

Con el paso de las horas son miles los manifestantes que se van congregando para iniciar las marchas multitudinarias y pacíficas que recorren la Panamericana Sur desde Ventillata hasta El Fiscal.

A pesar de todo, los efectivos de las fuerzas represivas apostados en la carretera exhiben sus armas de fuego sin mayor rubor.

Cerca del mediodía se inician las marchas que los pobladores organizan por "batallones" a los que se integran todos y todas sin excepción.

La postura de la población es unánime: apuestan decididamente por la agricultura que da empleo a la inmensa mayoría de personas que habitan el valle del río Tambo y rechazan la minería por sus efectos contaminantes y su incompatibilidad con la agricultura.

Las mujeres trabajadoras tambeñas rezuman convicción y coraje y están a la vanguardia de las luchas de su pueblo.

Los jóvenes y adolescentes constituyen un porcentaje muy significativo de los pobladores que llegan hasta Ventillata para exigirle al gobierno central que respete la voluntad popular.

Los pobladores de Tambo y de Islay saben que sus luchas no son sólo por su propio bienestar, sino que alcanzan la sostenibilidad ambiental y alimentaria de la región.

La alegría del pueblo no está ausente de sus luchas. Una banda de músicos acompaña el desfile de los varios miles de pobladores que se desplazan pacíficamente por la Panamericana Sur.

Gracias a la paralización, los pobladores de Islay pudieron disfrutar a la cantante Abencia Meza regalándoles una canción. La popular artista que viajaba de Moquegua a Arequipa se mostró respetuosa con la medida de lucha, y se negó a hacer pasar su vehículo porque eso siginificaba "romper la huelga". Antes bien, declaró enfática que los que luchan alcanzan sus objetivos, y que si no se puede por la buena, tendría que ser por la mala.



buen informe sobre todo las fotos, que viva el pueblos de Islay y que se vaya southern con su tia
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